20 feb. 2010

Un paseo "fitomitológico" por el jardín

  
   Los romanos celebraban en primavera las Floralia, en honor a la diosa Flora. Céfiro era el viento suave del oeste. Nosotros daremos un paseo por los jardines que rodean al Instituto y conoceremos algunas de las historias mitológicas que esconden.





                        Flora y Céfiro (Bouguereau)



ENTRADA AL INSTITUTO


    En el paseo de entrada hay álamos blancos (Populus alba). Según la mitología griega, Leuce (en griego Λευκή, ‘blanca’) era una ninfa hija del Océano. Al morir fue eternizada por Hades, que la convirtió en árbol de los Campos Elíseos. También se dice que fue Perséfone la responsable de su transformación. De este árbol tomó Heracles (Hércules) la corona con que ciñó su cabeza al volver del más allá. Dicen que sus hojas se distinguen de las del álamo negro porque el lado que estaba pegado a su frente se blanqueó por el sudor del héroe, mientras que el otro lado brilló por la luz del sol.


                                                                      ÁLAMO BLANCO
(Juan Ramón Jiménez)

Arriba canta el pájaro
y abajo canta el agua.
(Arriba y abajo,
se me abre el alma).
¡Entre dos melodías,
la columna de plata!
Hoja, pájaro, estrella;
baja flor, raíz, agua.
¡Entre dos conmociones,
la columna de plata!
(¡Y tú, tronco ideal,
entre mi alma y mi alma!)
Mece a la estrella el trino,
la onda a la flor baja.
                 (Abajo y arriba,                 
me tiembla el alma).







   Al otro lado tenemos chopos (Populus x canadiensis) y árbol del cielo (Ailanthus altissima).  
  
  
   En la valla que limita con la Guardia Civil hay laurel o Laurus nobilis. Dicen que Eros (Cupido), irritado por las bromas de Apolo, le disparó una flecha de oro para que se enamorase de la ninfa Dafne, mientras que a ella le dirigió una de plomo para que lo rechazase. Apolo la persiguió con todo tipo de súplicas amorosas, que ella rechaza hasta llegar a orillas del río Peneo. Cuando Apolo ya va a alcanzarla, ella pide ayuda a su padre, el dios del río. Éste la transforma en un laurel. Apolo se abraza desesperadamente al tronco que fuera su cuerpo, y decide que será su símbolo: se hace una corona con un par de ramas, la famosa corona de laurel de Apolo, adorno de los poetas y de los emperadores romanos. 




METAMORFOSIS
 (Ovidio) 


"Aun así sigue Febo amándola, y apoyando su mano en el tronco percibe cómo tiembla aún su pecho por debajo de la corteza reciente; y estrechando en sus brazos las ramas, como si aun fueran miembros, besa la madera; pero la madera huye de sus besos. Y el dios le habla así: "Está bien, puesto que ya no puedes ser mi esposa, al menos serás mi árbol; siempre te tendrán mi cabellera, mi cítara, mi aljaba; tú acompañarás a los caudillos alegres cuando alegre voz entone el Triunfo y visiten el Capitolio los largos desfiles".


        Hay también un roble, (Quercus robur), el árbol de Zeus.
                                                
  
   Si nos fijamos, podemos ver  acanto (Acanthus mollis), cuyas hojas han servido de inspiración para el capitel del orden corintio. Otro de los romances de Apolo fue con Acanto, el espíritu de este árbol. Tras su muerte, fue transformado por Apolo en una hierba amante del sol, y su afligida hermana, Acanta, fue convertida en jilguero por los demás dioses.
   Lo demás son ciprés de Leyland (x Cupressocyparis leylandii), que es un híbrido de ciprés y tuya, ciprés de Arizona (Cupressus arizonica) con su corteza rojiza, y aligustre (Ligustrum lucidum), con sus hojas decusadas. Hablaremos del ciprés en el jardín interior.



JARDÍN INTERIOR






   
  En el jardín interior del instituto hay un ciprés (Cupressus sempervirens) de porte columnar. Apolo dio al muchacho Cipariso un ciervo domesticado como compañero, pero éste lo mató accidentalmente con una jabalina mientras dormía. El joven pidió a Apolo que hiciera que sus lágrimas cayesen para siempre, por lo que el dios lo transformó, del que se dice que es un árbol triste porque su savia forma gotitas como lágrimas en el tronco.





CIPRÉS
(Federico García Lorca)

Ciprés.
(Agua estancada.)
Chopo
(Agua cristalina.)
Mimbre.
(Agua profunda.)
Corazón.
(Agua de pupila.)








Tenemos también una adelfa (Nerium oleander). Se cree que su nombre tiene relación con Nereo, dios del mar y padre de ninfas y nereidas, diosas y hadas de fuentes, sitios que coinciden con el biótopo actual de la planta.






Hebe speciosa
     
   Hay una verónica (Hebe speciosa). Hebe (en griego Ἥβη) era la personificación de la juventud, hija de Zeus y Hera. Según La Ilíada, Hebe era la ayudante de los dioses: llenaba sus copas con néctar, ayuda a Hera a enganchar los caballos a su carro y bañaba y vestía a su hermano Ares. Según La Odisea, se casó con Heracles y fue sustituida en sus labores por el joven príncipe troyano Ganimedes. Era una divinidad con el poder de rejuvenecer a los ancianos, como hizo en una ocasión con Yolao por un día cuando éste iba a luchar con Euristeo.






  


 El nombre griego de la palmera canariense (Phoenix canariensis) alude al ave fénix, un ave mitológica del tamaño de un águila, de plumaje rojo y amarillo, de fuerte pico y garras. Se consumía por acción del fuego cada 500 años, y una nueva y joven surgía de sus cenizas. Según algunos mitos, vivía en una región que comprendía la zona del Oriente Medio y la India, llegando hasta Egipto, en el norte de África.
  
   Sin que nadie lo plantara, ha nacido el árbol de Apolo: un laurel entrelazado con un acebo (Ilex aquifolium). Hay una Aucuba japonica, enebro (Juniperus communis), y Trachicarpus fortunei.








ZONA DE LA PISTA


El nombre de las orquídeas viene del griego ὄχρις (testículo) . Se creía que eran el alimento de los sátiros y tenían poder erótico. Se trata de la Ophrys apifera, descrita ya por Plinio el Viejo en su "Historia natural" en el s. I a. C. Ὄφρις significa en griego "ceja", porque al descubrirla levantaremos la ceja por la alta consideración que se tiene hacia este género, y "apifera" significa en latín "que lleva abejas", forma que adopta la flor para atraer así a estos insectos. Han nacido tres en el césped sin que nadie las plantara.







   El nogal ( Juglans regia ) también tiene historia: Caria, hija doncella del rey de Laconia, era amada por Dionisos. Al morir fue transformada por este en nogal. Su padre construyó en el lugar el templo en honor a Artemis, diosa de la castidad. Dará nombre a las cariátides, columnas esculpidas con forma de mujer. En la antigüedad era considerado símbolo de fertilidad por lo que era costumbre esparcir sus hojas en las bodas. Está rodeado por acacias negras (Acacia melanoxylum)

  Bajo el nogal  crece romero (Rosmarinus officinalis). Los griegos creían que el romero mejoraba la memoria, por lo que los estudiantes se colocaban coronas de romero en la cabeza durante la época de exámenes. ¡Ya sabéis...! Los romanos hacían ofrendas de romero a los dioses.




  
      A su lado tenemos margarita de los peines (Euryops pectinatus).    




   Se han plantado dos tejos (Taxus baccata) El tejo es una planta muy venenosa, a causa de una taxina que puede causar la muerte si se ingiere. Está presente tanto en las hojas como en las semillas, pero no en el arilo, la parte carnosa de su fruto. Algunas aves lo saben y se alimentan con él durante el otoño. Dicen que algunos cántabros prefirieron la muerte envenenándose con tejo antes que entregarse al ejército romano.


  Son muchos los mitos y leyendas que rodean al tejo. Dioscórides en el siglo I, pensaba que este árbol era tan venenoso que podía llegar a matar a cualquier animal o persona que durmiera bajo su sombra. De la misma época, el poeta romano Ovidio, describía el camino al infierno como una senda bordeada de tejos.   
  




   Junto a la zona de los chalets hay árboles del ámbar (Liquidambar styraciflua) En otoño sus hojas presentan gran variedad de tonalidad: amarillos, rojos, violáceo, marrón.


    No contamos con narcisos, (Narcissus spp.) en nuestro jardín, pero igualmente los mencionaremos:  Narciso murió enamorado de su propia imagen al verse reflejado en el agua. En el lugar de su muerte surgió una nueva flor a la que se dio su nombre. En ella los dioses recogieron toda su esencia, porque tanta belleza no podía ser desperdiciada. Crece junto a las aguas de los ríos, reflejándose siempre en ellos.    
  
    En el prado hay margaritas, palabra que viene del griego μαργαρἰτα a través del latín y significa perla.  


   ¡Y no nos olvidemos de las arañas que viven en todos los jardines!: Aracne ('Αράχνη) era una gran tejedora que se atrevió a retar a la diosa Atenea en la confección de un tapiz. Lo hizo precioso, pero representaba los amoríos deshonrosos de los dioses. Esto fue considerado un insulto por Atenea, que decidió convertirla en este animal.


     Para realizar este trabajo he contado con la inestimable colaboración de Javier y Chuchi, nuestros conserjes.









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